Cuando hace algo más de un mes “Chespirito” o Roberto Gómez Bolaños nos recibió en su México natal, nos habló con verdadera pasión de Luis Sandrini. Nos dijo que era su sueño poder entrevistarlo cuando visitara nuestro país. Y lo que nunca imaginó Bolaños fue que, además de cumplir con ese anhelado sueño iba a tener, casi inmediatamente, otra inmensa alegría: la posibilidad de filmar junto a su ídolo. Se enteró cuando la última semana concertamos una entrevista en la casa de don Luis, en Martínez.
Bueno -dijo sorprendido cuando le comentamos la inquietud de dos productores argentinos-, imagínense que desde niño don Luis Sandrini fue mi ídolo junto a Chaplin. Y ahora ustedes me dan esta noticia, pues… no sé qué decir. Ya mismo voy a hablar con mis hermanos Horacio y Francisco, quienes manejan mi actividad, para apresurar mis cosas y hacerla cuanto antes.
Y usted, don Luis, que opina de esta inquietud?
No conocía personalmente a Gómez Bolaños, pero pienso que un individuo que ha tenido semejante suceso no solamente con los chicos sino también con todo el mundo, bueno, es porque tiene valores de sobra. Los 17 países en los que sus programas son éxito es un buen argumento, no? y hacer una película con él será muy satisfactorio, así que habrá que ponerse de acuerdo.
Tiene disponibilidad inmediata para rodarla, Gómez Bolaños?
Claro que ahorita no -puntualiza con particularismo acento mexicano-, tenemos compromisos que cumplir. Después de Argentina, vamos a Chile y Uruguay. Luego vuelvo a México para reiniciar mi labor con “El Chavo” -al Chapulín le dimos descanso después de nuevo años ininterrumpidos- y tengo en preparación una película. Ustedes saben que yo soy autor de los libretos de todo lo que hago y eso me lleva muchísimo tiempo. Con todo, pienso que estaré ocupado hasta fin del año que viene; ojalá puedan esperarme. usted sabe m-a-e-s-t-r-o -y se dirige a Sandrini- que en mi época de niño jugábamos a Sandrini y todos los chicos apostábamos a quien lo imitaba mejor. Sus trabajos en “La danza de la fortuna”, “La casa de los millones”, son imborrables para mí.
Usted sabe Bolaños que con mis películas me pasó algo graciosisimo. Hace muchos años me visitó un funcionario de la embajada de los EE.UU., que hablaba el castellano como yo lo hacía en mis filmes, un poco atolondrado, como tartamudeando. Le pregunté por qué hablaba así y ahí me enteré que había complementado su estudio del castellano mirando mis películas.
Después siguieron otras anécdotas, surgieron los nombres de Parraviccini, Manolo Fábregas, Amador Bendayán, Cantinflas… Y la charla entró en un tono intimista del que no intentamos rescatarlos. El encuentro lo merecía y, además nos fuimos con una primicia; la firme posibilidad que ambos rueden una película hacia fínes del año entrante.
Fuente: Revista Tv Guía de Argentina (N. 850), noviembre 1979
Enviada por Diego Marqués






