Ha interpretado por 37 años a Kiko, el niño cachetón y de piernas torcidas del programa mexicano El Chavo del 8 creado en los años setenta por Roberto Gómez Bolaños. Carlos Villagrán asegura que en esta visita a Ecuador le dirá adiós a Kiko (por ser propiedad de Bolaños tuvo que cambiar el nombre del personaje a Quico para seguir interpretándolo) y después se dedicará a escribir sus anécdotas en un libro que titulará Eterno agradecimiento. De Kiko solo quedan los gestos y los chistes en el cuerpo de un hombre de 66 años. Villagrán, cuyos cachetes lucen flácidos y sus ojos muestran la huella de los años, no solo quiere dejar ahora a Kiko, sino también las rencillas con Bolaños y la esposa de este, Florinda Meza. Señala que muchas de las noticias que han llegado sobre sus críticas a la pareja han sido solo malas interpretaciones.
Ha dicho muchas veces que se despide de Kiko, ¿qué le ha impedido hacerlo?
No me he despedido de Kiko, nunca, esta es la vez efectiva. Definitivamente, estoy despidiendo a Kiko, ya lo hice en otros lugares.
¿Ha sido un gancho para llamar la atención del público?
No, definitivamente no.
¿Cuándo será el adiós definitivo y dónde?
Es en Ecuador, acá termino. Ya fui a Colombia, Perú, Chile y Brasil. Cuando termine me voy a casa a disfrutar un poco de la familia y después a terminar mi libro de anécdotas.
En el 2008 dijo que se iba a dedicar a Kiko Gourmet y Kiko Hamburguesas, a través de franquicias que iba a vender en países de Latinoamérica. ¿Qué pasó con ese proyecto?
Se lo dejé a un hijo, pero no le funcionó, quebró porque no supo darle la proyección que debería haberle dado. Como yo tenía giras, cosas que hacer en televisión, entrevistas, no le presté atención.
¿A qué se dedicará?
Tengo nuevos proyectos que me los voy a plantear como Carlos Villagrán, pero que tienen que ser muy buenos, si no, no. Mi proyecto mayor es abrir un restaurante que va a romper con todo lo establecido. Va a haber comida típica mexicana que se va a vender como franquicia.
¿Por qué negocio de comida?
A mí me encanta la cocina, me encanta meterme a la cocina a inventar platillos.
¿Qué trae el Circo de Kiko a Ecuador?
Al Kiko que ustedes conocen, él viene a hacer todas las tonterías, porque no sabe hacer otra cosa, es muy bruto.
Después de separarse del Chavo del 8, ¿le aportó algo nuevo a su personaje?
No, simplemente por agilidad mental lo que se presentaba en algún momento en el show.
¿Sigue enojado con la pareja Bolaños-Meza?
No tengo enojo con nadie, imagínese que una persona tenga 37 años en contra de alguien. Esas cosas te hacen daño.
Pero publicaciones de Perú señalaron lo contrario.
Bueno, una chica dijo que un hijo de un narcotraficante había escrito un libro en el que decía que habían actuado para ellos Vicente Fernández, la Chilindrina y Chespirito. Y la pregunta decía: Sabemos que Roberto Gómez trabajó para los narcotraficantes ¿usted qué opina? Yo dije: Primero pedir disculpas y segundo, pues no deberían hacerlo. Ese fue todo mi comentario, pero en las noticias salió: Kiko dice que Roberto trabajó para los narcos.
¿Con quiénes de la vecindad del Chavo se lleva bien y quiénes “no le simpatizan”?
No sé, tengo mucho tiempo de no verlos. Al último que me encontré, y fue en Brasil, fue al señor Barriga, que le han dado cuatro o cinco infartos y está muy delgado. Cenamos juntos. Me he encontrado al señor Barriga y al profesor Jirafales en California, nos invitaron a un programa y ahí estuvimos un ratito.
Siempre dijo que usted era el más famoso del programa, entonces, ¿por qué su fama se quedó con Kiko, no logró notoriedad en otros papeles?
No me preocupa seguir siendo Kiko; Charles Chaplin siempre fue Charles Chaplin. Lo que me ha preocupado es hacer mejor el trabajo y que la gente se riera.
¿Acaso ustedes y los otros del elenco se aferraron a sus personajes por el éxito que les dieron?
Lo que pasa es que en mi caso, a mí me vetó Televisa 20 años y no pude haber hecho otros personajes porque no me daban trabajo en México.
¿Ustedes le aportaron a los personajes de El Chavo?
Sí, les fuimos aportando. En los ensayos que hacíamos, una vez se me ocurrió decir ¡chusma, chusma!, y me dijeron: Eso está muy bueno, mételo. O el “cállate, cállate que me desesperas”. A Roberto, “eso, eso”.
¿Se sintieron dueños de los personajes?
Bueno, yo soy dueño de Kiko, desde muy niño hacía esto (infla los cachetes). Esto en mi cara no tiene que ser de Chespirito, en todo caso es de Dios. Las piernas torcidas, la forma de hablar, llorar, los ojos de huevo frito, son míos.
¿Qué tanto ha tenido que luchar para quedarse con Kiko?
Nada, la gente me lo ha pedido y se los he dado.
Se dice que su compañero Rubén Aguirre está en la ruina, ¿hay algún riesgo de que eso le ocurra a usted cuando deje a Kiko?
No creo que Rubén esté así, creo que fue una noticia para llamar la atención y provocar que me pregunten a mí.
¿Qué de bueno recuerda de su época en Chespirito, El Chapulín y El Chavo?
Todo, hicimos el mejor programa en Latinoamérica, uno muy sano. Nunca nos vestimos de mujer, no dijimos groserías, ni promovimos el sexo, la violencia. Eran tonterías bien hechas y hacíamos reír a la gente.
¿Qué le agradece a Roberto Gómez Bolaños?
Muchísimas cosas, el hecho de habernos conocido, de haber hecho el programa, el compartir cantidad de cosas en diferentes países. El respeto a lo que él esté haciendo y que respete lo mío.
¿Cree que él tiene algún mérito o solo es ¡chusma, chusma!?
No, ¡chusma, chusma! no. Sí tiene méritos.
Y de Florinda Meza, ¿sigue pensando que es el gusano de la manzana?
No, no (ríe). Me preguntaron: ¿Usted que opina de que fue doña Florinda fue la que pudrió la manzana y yo dije como Kiko: “A lo mejor fue el gusano”, eso fue todo mi comentario, pero por jugar y que la gente se riera. Después salió publicado Kiko dijo que doña Florinda es el gusano…
Después de 37 años de hacer el personaje, ¿aún le es fácil inflar los cachetes y hacer lo demás?
Hacer los de los cachetes así (los infla y al hacerlo se le agrandan los ojos), es fácil, lo he hecho toda mi vida, es mi modo de vivir.
Entrevista realizada el 3 de Octubre del 2010, por eluniverso.com